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El Tremedal es un lugar singular y bello, de tradiciones trashumantes milenarios, digno de todo esfuerzo que se pueda realizar por protegerlo y conservarlo. Está ubicado a 10 kms. del Barco de Ávila, en el cruce de tres provincias: Salamanca, Cáceres y Ávila, y situado próximo a la
cima de una montaña de la Sierra de El Tremedal, a unos 1.500 metros de altura. Al visitante, ofrece vistas panorámicas espectaculares de la Sierra de Gredos. Está rodeado de huertas manzaneras y de hortalizas cultivadas por sus habitantes. El pueblo corona un bosque largo y denso de robles que esconde riachuelos de agua fresca que emana de las múltiples fuentes que se encuentran en el pueblo y más arriba, cercanas a la cima de la montaña.
El pueblo se sitúa al pié de la sierra que lleva su nombre. La sierra se extiende sobre 846 hectáreas y es propiedad privada colectiva de todas las familias del Tremedal que históricamente poseen títulos de propiedad (llamadas “onzas”). En total, existen 1.004 onzas. Éstas no corresponden a parcelas específicas, sino que tienen una naturaleza parecida a la de las acciones de propiedad de las empresas. Esto significa que las 846 hectáreas son indivisibles.
Desde tiempos remotos, se alquila la sierra para pasto a ganaderos de la zona, por lo que genera beneficios económicos que se reparten entre los propietarios, aunque estas cantidades son pequeñas. La Sierra del Tremedal y su explotación económica están gobernadas por una asamblea de
propietarios que se reúne anualmente, o siempre que surja algún tema que requiera su conocimiento y decisión. Según la tradición centenaria, la toma de decisiones es por unanimidad y a cada propietario le corresponde un voto, tenga una onza en propiedad o tenga quinientas.
Crisi: Especulación inmobiliaria y urbanística
Hace casi dos años se desató una crisis en el pueblo sobre la venta de onzas a Francisco Montero Moral, constructor madrileño con un largo historial de conflictos en Salamanca y Ávila por la construcción de grandes hoteles, complejos urbanísticos, campos de golf y estaciones de ski que suponen una seria amenaza a la supervivencia de los ecosistemas de las Sierras de Gredos y de Béjar. Su presencia en la zona coincide con el afán por ampliar una estación de esquí sin futuro y la paralización, desde el año 92, de la declaración de un nuevo Espacio Natural, el Parque de Candelario-Béjar, reflejo del conflicto intencionado y auspiciado por cuestiones políticas entre los intereses privados contrapuestos a los públicos derivados de un desarrollo sostenible al amparo del Parque Natural de Candelario-Béjar y del Parque Regional de la sierra de Gredos. Grupos de residentes locales unidos a grupos ecologistas se han enfrentado a Montero por la construcción de un gran hotel en Bohoyo (Sierra de Gredos), la ampliación de la estación de ski “La Covatilla” en La Hoya hacia terrenos protegidos como red Natura 2000 por la Unión Europea de Candelario y Solana de Ávila, la construcción de una
urbanización de 200 chalés con campo de golf en Barco de Ávila, además de una urbanización “turístico/residencial” de 2.000 chalés, también con campo de golf en Béjar (llamado “El Rincón de la Condesa ”). Propietario de la empresa GECOBESA, que gestiona tanto estas obras como La Covatilla, Montero ha hecho amistad con políticos locales y regionales (PP) que le han brindado todo su apoyo. De hecho, un hijo del alcalde de Barco de Ávila, que regenta una gestoría en dicho pueblo, es representante y testaferro de Montero, y acude en su nombre a las reuniones de propietarios de la Sierra del Tremedal. El propio alcalde, Agustín González, actuó de intermediario en la venta del Hotel Manila a Montero. Ha reconocido que cobró una buena suma por facilitar este enlace.
En abril de este año, un grupo de 80 profesores de la Universidad de Salamanca firmaron una declaración conjunta manifestándose contra la ampliación de La Covatilla por los estragos ecológicos que conlleva para la Sierra. Asimismo, el pueblo de Candelario se ha expresado en los plenos municipales con rotundidad en contra de la ampliación de La Covatilla, y del modelo de monocultivo y especulador del esquí de Montero, organizándose activamente hoy en un plataforma ciudadana y en colaboración con Ecologistas en Acción de Salamanca. Actualmente, la Comisión de la Unión Europea tiene dos expedientes abiertos contra el Estado Español por los proyectos del Sr. Montero. La Comisión envió técnicos a la zona para evaluar el impacto ecológico de dichos proyectos y la vulneración del derecho comunitario (Directivas Hábitats y Aves, y de Impacto Ambiental). Su impresión fue negativa y el informe de la Comisión está a punto de hacerse público. A la vez, hace un mes el Ministerio de Medio Ambiente ha emitido un informe contundente sobre la incompatibilidad de la conservación de la sierra al amparo de la Red Natura 2000 y los planes de ampliación del esquí de La Covatilla. EL TRAMA.
Con la ayuda de sus amigos y lacayos en el Barco de Ávila, Montero entró en contacto con algunos propietarios de la Sierra del Tremedal hace un año y medio. Esta sierra es una pieza clave dentro del conjunto de proyectos que Montero ha ideado para la zona. Está ubicado entre el hotel que ha reconstruido en Barco de Ávila y la urbanización que allí empieza a construir y su estación de ski, La Covatilla. Esta estación viene revelándose como un caos financiero, con pérdidas millonarias año tras año, a duras penas mantenida con inversiones públicas, pero su presencia a calzador es un reclamo fundamental en la estrategia de Montero para promocionar sus intereses especuladores de viviendas y hoteles. Paulatinamente ha ido comprando onzas de familias que bien han perdido contacto con el pueblo, bien están necesitados de dinero. Les paga 1.200 euros por onza. Hasta la fecha se ha hecho con por lo menos 533 onzas del total de 1.004. Parece evidente que su objetivo es hacerse con la finca, probablemente para la ampliación de la Covatilla hacia Barco y/o para la construcción de otra urbanización del estilo del “Rincón de la Condesa” (2.000 chalets, campo de golf, etc.). Ha confesado incluso su ilusión en colocar un teleférico que lleve clientes del antiguo Hotel Manila (que él ha transformado en el “Real del Barco de Ávila”) a la cima de la sierra y a La Covatilla.Y no duda en declarar que las instalaciones del esquí sin futuro las abandonará cuando sus promociones inmobiliarias estén satisfechas, por lo que reclama sin tapujos en la actualidad más inversión pública de los Ayuntamientos, Diputaciones, Junta de Castilla y León y Mancomunidades para su mantenimiento. Su negocio es el inmobiliarioa y para ello necesita derrumbar la sierra con un proyecto de esquí inviable como gancho publicitario, al margen de las ilusiones de futuro de sus gentes.
Si se traza una línea directa hacia el oeste, desde la urbanización atípica e impactante de El Vergel de Gredos, en Bohoyo que pertenece al Parque Regional, pasando por el antiguo Hotel Manila de El Barco de Ávila y por las cimas de la Sierra del Tremedal, luego por la Covatilla y llegando al “Rincón de la Condesa”, tenemos el eje del gran proyecto de Montero: hacerse con las tierras y montes de la zona e imponer la cultura del “pelotazo”
urbanístico, aniquilar definitivamente el medio ambiente y los hábitats naturales de la zona, confiscar de las aguas de las gargantas para el riego de los campos de golf y para fabricar la nieve que cada año es más escaso aquí y en todas partes. Esto es justo lo que España menos necesita en este momento: campos de golf y estaciones de ski ante la falta de agua, la destrucción de hábitats naturales y la deforestación ante el cambio climático y más cultura “pelotazo” al mejor estilo del Pocero. En esto está de acuerdo con nosotros la Comisión de la Unión Europea.
Los propietarios de la Sierra del Tremedal que no han vendido onzas al Sr. Montero están alarmados por los planes que tiene para su propiedad. Sabe que intentará hacerse con un porcentaje suficientemente alto de onzas para que un tribunal le otorgue todos los derechos sobre la finca, indemnizando a los propietarios restantes. Éstos últimamente han recurrido a terceros para que compren onzas para conseguir más votos en contra de Montero. Pero el
constructor no se ha quedado con los brazos cruzados. Ha llamado a los tribunales de varias ciudades españolas a todas las personas que han comprado – o han intentado comprar – onzas de la Sierra para luego ejercer su derecho de retracto sobre esas ventas. Por supuesto, el Sr. Montero es culpable del delito de que acusa a los vendedores y compradores recientes de las onzas: jamás notificó a los propietarios con más antigüedad que él de sus compras.
Un mala noticia muy reciente es que la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, del mismo color político del PP que los Ayuntamientos de Béjar y de El Barco de Ávila, acaba de comunicar que continúa paralizado el proceso de declaración de la Sierra de Candelario como Parque Natural, lo cual despeja el camino para la realización de los proyectos del Sr. Montero. Y ello, provocando un enfrentamiento vecinal sin precedentes en la zona, apesar de que los plenos municipales son claros en favor del Parque Natural.
El día 29 de abril del año en curso la asamblea de propietarios de la Sierra, reunida en el Tremedal, aprobó la legalización de los estatutos tradicionales de la asamblea. Todos los propietarios, salvo el representante del Sr. Montero (el hijo del alcalde de Barco de Ávila) votaron a favor. En dichos estatutos está recogido un artículo que exige el voto por unanimidad para la aprobación de cualquier decisión sobre el uso de la Sierra. El hijo del alcalde ya ha
avisado que el Sr. Montero impugnará estos estatutos alegando que, como propietario mayoritario, sus intereses son perjudicados por estos estatutos (que rigen la asamblea hace más de doscientos años).
Por último, el pasado día 1 de junio, los propietarios de la sierra recibieron demandas puestas por el Sr. Montero en el juzgado de Piedrahita, exigiendo bien la división de la tierra, bien la venta (a su favor) de las demás onzas. Tienen veintiun días para responder. La mayor dificultad que tienen los demás propietarios para frenar esta agresión es el hecho de que no se encuentran documentos históricos que afirmen la indivisibilidad de la finca, aunque
esto sea la práctica de siempre.
¿Qué hacer?
Vecinos del Tremedal y de pueblos conlindantes (de Ávila y Salamanca) no afines a los proyectos del Sr. Montero estamos creando una asociación en defensa del Tremedal y buscamos ayuda para hacer frente a estas agresiones sobre las tierras y la naturaleza de nuestra zona. Nos parece evidente que, ya sobre-construida y degradada la costa mediterránea, el dinero de la construcción y la especulación busca otros paraderos y otras
fuentes de riqueza. Están en su mira los parques naturales y/o zonas próximas a ellas. El Sr. Montero confía en poder engordar su gran fortuna cubriendo nuestra sierra de cemento y desviando nuestras aguas a sus campos de golf y estaciones de ski.
Necesitamos un abogado para parar la impugnación de los estatutos y para dejar al descubierto el incumplimiento de normas que exigen que toda compra nueva a terceros sea anunciada a los demás propietarios. Buscamos inversores para poder recomprar las onzas ilegalmente adquiridos por el Sr. Montero y para apoyar otros proyectos que protejan – en lugar de destruir – los ecosistemas que alberga la sierra. Pedimos ideas y apoyo para que no nos sobrevenga el desastre que ya ha destruido tantos lugares bellos en España y en otros países.
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